Freaks

El gran circo del fútbol

13 noviembre , 2009

El fútbol parece a veces una taberna que acoge sólo a los más freaks de cada casa, una tasca que interpreta el derecho de admisión a lo bestia, un frenopático sólo apto para sujetos dudosos. Qué grande, el fútbol, esa religión con 1.200 millones de practicantes y aún más seguidores.
Esta semana hemos podido asombrarnos con una nueva exhibición de Gutiérrez Haz., alias Guti, alias ese ilustrado. En una sola entrevista afirmó que a Florentino “no le están saliendo bien las cosas” -¿acaso le confunde con Ramos, ese lateral diestro?-, que los jugadores extranjeros “no entienden los valores del Madrid” y por último que “ahora” tiene edad para estar hasta las 6.00 de la madrugada en los tugurios más ilustres de su ciudad. Recordemos: es capitán de su equipo, todo un veterano. La prueba de que coeficiente intelectual y fútbol nada tienen que ver.
-¡Es que el fútbol es un deporte, no una especialidad del postgrado de metafísica alemana del XIX!-, dirá alguien, reivindicando que lo único que se debe exigir a los futbolistas es que parezcan atletas griegos. Ni eso. Estos días hemos visto a Ronaldo meter su 11º gol en 17 partidos en Brasil, una media que ya hacía en Europa. “Estoy gordo, yo no me convocaría”, afirmó, riéndose de su preparador físico, sus suplentes y su hueste de amantes. Pero tiene toda la razón: está hermoso, como Maradona o Romário, como Gascoigne. Bien podría haber sido un tío sin cambio de ritmo -Xavi, Lampard- o un gigante patizambo y desdentado -Rivaldo-.
O incluso un manco como Álex Sánchez (foto), el prometedor delantero de la cantera del Zaragoza. Sólo él sabe las barbaridades y los pintorescos insultos que habrá escuchado en los córners por haber nacido sin mano derecha. El domingo llegó a la cima, al debut en Primera. Aún más arriba estaba un depresivo crónico como Robert Enke, que no se repuso a la muerte de su hija, y hasta que fue al encuentro de un tren se disputaba la titularidad ni más ni menos que de la selección alemana en el próximo Mundial.
Este foro se declara fan acérrimo de los idiotas, los gordos y los tullidos, los desgarbados y los melancólicos. Ellos, con sus grandezas y miserias, hacen que desde el sofá nos sintamos futbolistas, que nos veamos capaces de todo. Algo que no ocurre viendo a los gigantes del baloncesto, a los héroes del ciclismo, a las bestias anfibias de las piscinas. El fútbol, el gran circo de la humanidad. Como diría el poeta, “el estiércol y las flores”.

8 Comentarios

  1. Marc

    13 noviembre, 2009 at 18:34

    Albert, ets molt gran.

  2. Anonymous

    13 noviembre, 2009 at 19:31

    Está claro que el eterno aspirante a Balón de Oro (Guti), para la prensa de Madrid, y visto su curriculum, es el típico jugador nacido para jugar en el club de los pedantes, al cual pertenece.

  3. gonzny

    13 noviembre, 2009 at 21:44

    Jajaja. Fan de Guti. Eres un monstruo.

    Abundando en tu linea de ejemplos (Ronaldo, Guti…) esta semana, el más grande barcelonista de todos los tiempos ha tenido los huevos de declarar lo siguiente:

    “Veo al Milan de hoy y soy feliz. Jugamos como el Barcelona”.

    Ni más ni menos.

  4. Albert Martín Vidal

    14 noviembre, 2009 at 9:34

    Pobre Ronnie, se entusiasmó y confunde a Ambrosini con Xavi. Y Pobre Lula, que confía en que Dinho juegue el Mundial.

  5. gonzny

    15 noviembre, 2009 at 2:57

    Creo que he visto celebrar un gol a Messi en un amistoso como los de Bojan con la Leonesa. Y era de penalty…

  6. Albert Martín Vidal

    15 noviembre, 2009 at 15:40

    Me encantó ver a Messi presionando a Puyol. Qué risa, por Dios. Había consignas claras: ‘Cuando la pille el peludo cojo, todos a por él’.

  7. Diego

    17 noviembre, 2009 at 10:50

    Grandioso Post, ya se echaba de menos uno así Martín. Estás desaprovechado con lo del caso Millet, vuelve a tus columnas deportivas!

  8. Albert Martín Vidal

    17 noviembre, 2009 at 16:03

    No te quepa la menor duda de que también soy muy fan de Millet, ese hombre que se gastó 8.000 euros en una cesta de Navidad y le cascó otros 40.000 a su consuegro por una boda que era gratis.