Blanco impoluto

Ni a ellos se lo pareció

6 mayo , 2011

Y sigamos con esas portadas infames y hagamos el inusitado ejercicio de leer a fondo dos diarios que en su primera página dejaban claro que ni entienden el fútbol, ni el deporte, ni tienen el menor sentido de la decencia. ¡Oh, sorpresa!. Contra lo que podría imaginarse, las páginas interiores no eran en absoluto reflejo de la primera.

En Marca, ocho artículos analizaban el partido, más el del árbitro de cabecera, que lógicamente, se refería al arbitraje. De los ocho, cuatro explicaban su desenlace como una cuestión futbolística. Uno culpaba sólo al árbitro. Otros dos hacían referencia al arbitraje sin considerarlo decisivo. Y uno, de modo insólito, hablaba del partido sin exponer tesis alguna.

Idéntico número de artículos había en As: ocho más el del trencilla jubilado. No hace falta decirles que Roncero y Relaño, benditas sean sus lorzas, veían al árbitro como principal responsable del resultado. Pero hasta cuatro articulistas hablaban sólo de fútbol en su análisis. La crónica del partido mentaba el arbitraje pero también hacía pensar que se enfrentaron un equipo que chutó 10 veces contra uno que lo hizo en dos ocasiones. Asombrosamente, un último artículo lograba hablar del partido sin decir ni lo uno, ni lo otro.

Balance total: sólo tres de 16 artículos de los dos diarios más bandófilos de España sostienen la tesis de Tito Flo y Mourinho, mientras que ocho están abiertamente en contra. Tres más apuntaban al mal juego del Madrid como causa de la derrota aunque también mentaban a un árbitro del que no deberíamos haber oído jamás el nombre.

Todo ello abre varias cuestiones. La primera hace referencia a la conveniencia del modelo de los Quincazos Portugueses. ¿De verdad quiere el madridismo que Florentino, Mourinho y sus falacias futbolísticas se eternicen? Por lo visto en los dos principales voceros blancos, hay dudas. El debate, sin embargo, no existe o no ha trascendido.

Y en segundo lugar. ¿Por qué titularon As y Marca como lo hicieron, cuando la plana mayor de sus redactores con más caché rechazaba esa tesis? ¿Por complacencia con Florentino, ese amigo de la libertad de prensa? ¿O por la necesidad de ofrecer una explicación asumible al madridismo doliente?

Secuestro, psicoterapia o ambas a la vez. Ustedes dirán.

8 Comentarios

  1. Albert Martín Vidal

    6 mayo, 2011 at 21:21

    Disculpen esta insufrible diatriba: aunque nada como Messi explique el fútbol, algunas veces conviene reflexionar sobre el periodismo.

  2. Anonymous

    6 mayo, 2011 at 23:35

    Extraordinaria temporada blanca: copa doméstica y semifinalista europeo. A la altura de dos gigantes europeos como el Schalke y el Benfica.

  3. Albert Martín Vidal

    7 mayo, 2011 at 15:22

    Aquí explicamos la historia de Seve, un culé de leyenda:
    http://lacavernaazulgrana.blogspot.com/2009/04/un-cule-de-leyenda.html

  4. Anonymous

    9 mayo, 2011 at 10:25

    Suerte de los artículos de Segurola en Marca…por cierto, qué te parece Roberto Palomar??

  5. Albert Martín Vidal

    9 mayo, 2011 at 14:57

    Pues digamos que no simpatizo. Eso sí, hay que reconocerle que es de los que rompió el discurso mamporrero de Inda.

    ¿Apostamos al hat-trick de Parejo, esa mezcla de Ivan Campo y Camarón?

  6. Anonymous

    9 mayo, 2011 at 16:35

    el número mágico para mañana… 26698

  7. Arnau

    11 mayo, 2011 at 7:18

    Si el Barça hubiera marcado tropecientos goles en las últimas jornadas (en campos difíciles) y Messi hubiera hecho lo propio para alcanzar el famoso pichichi, estoy seguro que desde la Central lechera tocarían estruendosas cornetas avisando de fecundos maletines y de Liga adulterada. Y que conste que no me gustan las conspiraciones. O sí.

  8. Albert Martín Vidal

    11 mayo, 2011 at 16:34

    Muy fans de las conspiraciones y de los tricampeonatos, sólo logrados antes una vez en toda nuestra historia.

    Aviso para surferos: estamos a punto de llevar este engendro paleolítico a Facebook y Twitter… Mis habilidades son escasas pero confío en su paciencia. Y no teman: semper retrogradus!