El hombre

Hámsters

29 septiembre , 2013

Eran días de extraordinaria placidez y rozábamos algo muy parecido a la felicidad. “El Barça jugará siete partidos en 22 días”. “Primera semana de la historia con por lo menos un partido de Liga cada día”. La tierra prometida, amigos. Los futboleros, los obsesos, vivimos convencidos de que para salir de la crisis económica, de la crisis de valores, de la crisis medioambiental, de la crisis institucional, de la crisis de los 40 y de cualquier otra crisis lo que faltaba es más fútbol. Y los astros, al fin, se alineaban. 

Deben saber que los obsesos sonreímos en el preciso instante de despertar al recordar que esa noche juega Messi, y nos sentimos víctimas de una sádica conspiración si eso no es así (por no hablar del infierno vital que padecemos cuando -santígüense y que Dios les asista- toca parón por las selecciones). Los obsesos tenemos firmes creencias vitales. Nos asombramos cuando nos topamos en una revista con un crack fotografiado con otro atuendo que no sea el correspondiente de botas, medias, pantaloncito y zamarra. Y los raros días en que nos encontramos a un futbolista por la calle, no dudamos en arrojarle un balón al hueco en la convicción de que abandonará cuanto esté haciendo para salir disparado, driblando coches, perros, abuelas y farolas. 

Nosotros, los obsesos, arrebataríamos a los futbolistas cualquier atisbo de vida personal -novias, mujeres, niños, amistades, aficiones- y nos atreveríamos a ir más allá: ni PlayStation, ni iPods, ni cascos, ni Twitter, ni fiestas. De este modo alumbraríamos un mundo perfecto en que los futbolistas jugarían de día y de noche sin descanso, en una infinita danza de goles y caños, para convertir el balón en ruedecita y a los jugadores, alehop, en hámsters.

A estas alturas ya deben haber comprendido que los obsesos no somos de fiar. Nunca conviertan en canguro de sus hijos a un obseso, ni hagan un negocio con ellos, ni se les ocurra compartir matrimonio o hipoteca con ellos. Porque los obsesos, y éste es el triste final de esta parábola, entramos a menudo en profundas crisis nerviosas. Cuando eso ocurre nos reunimos enlutados en la biblioteca, estrechándonos las manos los unos a los otros y musitando en reconcentrada plegaria párrafos de volúmenes dedicados a ese horror llamado bíceps femoral, para finalmente, a altas horas, regresar a casa y confirmar lo que sospechábamos: que la jaula del hámster vuelve a estar vacía y que nuestro mundo perfecto se ha hecho añicos.

11 Comentarios

  1. admin

    29 septiembre, 2013 at 14:40

    Habrán observado que ya casi nunca les hablo de La Banda. No lo sé. Tal vez en Champions le dedico una entrada cariñosa y paternalista a aquel equipo que un día dio miedo pero que se convirtió en chiste de la mano de un magnate del ladrillo.

  2. Nacho B.

    29 septiembre, 2013 at 16:27

    La aficición ya sale enfurismada del estadio gritando “con Mourinho esto no hubiera pasado!”. Huele a que este año será la segunda caída de Florentino…

    • admin

      30 septiembre, 2013 at 6:21

      Creo que Florentino no se va a ir ni a tiros por la sencilla razón de que su ego no le cabe por la puerta. Piense que la única oposición que tiene, PRISA, fue incapaz de encontrarle candidato en las últimas no-elecciones.

      Piense también que tampoco es el Madrí un club con demasiada cultura de criticar al que manda.

      • Nacho B.

        1 octubre, 2013 at 16:15

        Se irá él mismo. Bale es el nuevo Beckham, Morata, el nuevo Pavón, y Ozil….el nuevo Makelele. El ego de Florentino hace que no aprenda de sus errores, y la historia está condenada a repetirse.

  3. Marc

    29 septiembre, 2013 at 16:55

    És vostè un malalt. Ahir ja vaig tenir 6 hores seguides de futbol i avui en seran 6 més. I em sembla poc.

    • admin

      30 septiembre, 2013 at 6:21

      A vostè, per contra, el veig saníssim.

      • Marc

        30 septiembre, 2013 at 11:30

        Els meus 18 psiquiatres coincideixen en aquesta afirmació.

  4. Nuñito de la Calzad

    30 septiembre, 2013 at 22:02

    L’hàmster fa aspecte de pintar malament… http://deportes.elpais.com/deportes/2013/09/29/actualidad/1380482960_613108.html.

    I sí, sembla que ho podem dir també de les lesions de Messi: amb Guardiola vivíem millor. Snif, snif…

    • admin

      30 septiembre, 2013 at 22:32

      Està clar que ha perdut un punt d’intensitat. Vull pensar que la mala ratxa que porta li ensenyarà alguna cosa.

      • Nuñito de la Calzad

        30 septiembre, 2013 at 23:08

        Ja, però últimament confiem tant que les males ratxes ensenyaran coses: Piqué, Puyol, Xavi, Sex… Sembla que l’únic que ha tingut una certa capacitat d’aprenentatge és Alves, qui ho diria. No sé, jo comence a estar neguitós, amb tot el rotllo que ha superat el període d’esplendor d’un crack (3-4 anys). Poreta tinc.

  5. certificado de alimentos

    21 enero, 2014 at 13:02

    Ya empezamos a aclamara a mahurinho!