Actitud

Idilios

2 septiembre , 2013

No hay cosa más incómoda y sufrida que un inadaptado. ¿Vieron a Ibra chirriar en el engranaje guardiolano? ¿Recuerdan a Lineker o Popescu con Cruyff? ¿Se acuerdan de cuando Antic entrenó -y salvó- a este equipo? ¿No les dolía la córnea en esos raros meses en que Maradona jugó en el Pizjuán, o al ver a Baggio en el Brescia? En el fútbol, territorio de bandoleros apátridas, cuesta encajar la identidad de cada cual con la historia del club, con su afición, los jugadores, la filosofía de juego.

Pero hay raros casos en que todo fluye en un mecanismo maravilloso. Así se vio el miércoles. En esa cita intensa en que Villa le ganaba esprints a Piqué y Neymar fulminaba el segundo palo resultó asombroso presenciar y disfrutar del idilio que se vive en el Calderón. ¡Todos se quieren! Simeone dirige a una turba de fanáticos que ya en la última final de Copa demostraron que habían destronado a La Banda como campeones mundiales de wrestling. Idea de juego, sí, por supuesto: morder atrás, contragolpear y mandar balones al helipuerto que Diego Costa tiene por pecho. ¿Cracks? Sí. Arda, el artista del equipo, pisando ambas áreas y barriéndolo todo. Y luego lo otro: Juanfran y cuatro compinches abroncando a Alexis después de haberle metido un codo en la boca. Godín y sus inequívocos gestos: ¡uruguayo!

Que Simeone y el Mono Burgos están encantados es evidente y lógico. Como lo es que Cerezo esté feliz: ha silenciado a sus críticos con un equipo que aspira a su sexto título en cuatro años. Pero nada es más sorprendente y más grandioso que ver a esa afición pasional y sufrida ovacionando con entusiasmo los fueras de banda o las recuperaciones en medio campo. Fuenteovejuna: sin preguntas incómodas, ni críticos, ni gourmets, ni monsergas.

El Atleti, este Atleti, merece crédito como aspirante. Idilios como el que vive cuestan mucho de encontrar en el planeta fútbol. Once tíos con una idea, cosa poderosa. Todo un club hermanado, cosa terrible.