Cavernícola

La caricia

24 septiembre , 2013

 

No hay niño en el mundo que no haya sentido la fascinación de los disparos con efecto. Es sencillo detectarles. Les verán ensimismados en el parque, ante una portería, a solas con su pelota. Les verán arrobados ante el balón, cambiando los tres pasitos de aproximación antes de chutar, intentando nuevas trayectorias. Verán cómo siguen la curva de sus envíos inclinando un poco la cabeza. Algunas veces musitan algo, imaginan barreras y escuadras, celebran goles con demasiado poco disimulo. La fantasía de la rosca acaba invariablemente en un pie que, de tanto empeño por impactar la pelota en escorzo para lograr el máximo efecto, acaba por chutar la nada.

Tras muchos años de ver goles de falta de todo pelaje, hemos dado con el que tal vez sea la materialización más perfecta de la suave caricia que todos hemos intentado alguna vez ante una portería vacía o un trozo de pared. Fue obra de Maradona,disfrútenlo (2’34”).

He pensado que era una buena forma de despedirnos ahora que soplan tiempos de cambios en este rincón.

PD. Este podio de suave felicidad lo completarían, cómo no, La Bestia Parda (40″) y Ronaldinho.