Clásico

Mañana en la batalla

3 diciembre , 2016

“Tenía los ojos optimistas y vivos del que ha visto muchas cosas insólitas sin entenderlas y por ello conserva íntegra su capacidad de entusiasmo y celebración y sorpresa”.

Mañana en la batalla piensa en mí. Javíer Marías.

Aquí viene La Banda. Otra vez campeona de Europa, campeona en la sublimación de la potra que convirtió a este Madrí de Zidane, a este hatajo de Casemiros, en la überBanda. Aquí viene, crecida en su liderato, con su estrella sumida en una nueva escalada de provocaciones y vanidades para compensar el implacable ocaso de su fútbol. Viene, claro, con una serie de jugadores que han demostrado que están entre los mejores de entre los mejores del mundo a la hora de competir y de ganar.

Espera un Barça melancólico, humillado en Anoeta, adormecido en Alicante, convulso y llorón, que a días amaga con regresar a las épocas del mejor nuñismo, en un inicio de temporada de mucha Bestia y poco juego, en un trimestre de añorar intensamente a Iniesta, de recordar que hubo una vez un Xavi.

Uno nunca se harta de equivocar pronósticos y bordar nuevos ridículos y en verdad uno nunca sabe. Pero en la semana de la terrible tragedia del Chapecoense, uno sí piensa que tener la suerte de haber visto a este Barça, a esta generación de héroes que son la mejor en 117 años de historia, comporta una obligación: la de disfrutar y creer que ganamos, que arrasamos y volvemos a proclamar que el balón es nuestro y que el fútbol nos ama porque nadie trata a la pelota como el pueblo azulgrana.

Uno piensa que nuestra es La Bestia, aún y por siempre, y que este deporte, este mundo y este sistema binario de ceros y unos y muertos y vivos que habitamos exigen al menos no tener miedo. Porque el fútbol es maravilloso, como la vida cuando viene La Banda. Este partido, en homenaje y recuerdo a los que alguna vez han vibrado con el balón, quiere todo el optimismo, todo el entusiasmo, toda la celebración.

Porque viene La Banda, gana el Barça y canta el planeta fútbol.

One Comment

  1. admin

    3 diciembre, 2016 at 1:20

    El clan de Mendes robaba y la administración financiera madrileña fue comprensiva.

    Nos hemos pasado el No se podía saber.