Actitud

Sensaciones

3 noviembre , 2017

Hoy me he despertado ciudadano del mundo y seguramente por eso se me antoja tocarles a ustedes los huevos. Ustedes habrán observado que después de tres partidos flojos (Málaga, Athletic, Olympiakos) han vuelto a saltar las alarmas y han aullado, desconsoladas, las Viudas de Xavi Hernández. Es cierto que el juego no ha sido el que correspondería, también lo es que Valverde no tenía a Iniesta y ha dado minutos a ese bulto sospechoso llamado André Gomes. Pero lo cierto es que a estas alturas del año, y quitando la humillación veraniega de la Supercopa, el Barça suma 15 partidos jugados con 13 victorias, dos empates y sólo cuatro goles encajados. En la época Rijkaard, con el equipo lanzado, aprendimos que cuando un equipo enlaza rachas de cuatro victorias cada cinco partidos, gana títulos. Impepinablemente. El Barça tiene la actitud que se le supone a quien se ha conformado con una triste Copa del Borbón de la España Eterna el año anterior, de quien ha visto al Mal ganar dos Champions consecutivas. Por tanto, demos crédito a un equipo que tiene a La Bestia, a Busquets, a Iniesta, a Umtiti. Es una alegría verles jugar; pone los pelos de punta verles competir.

No es eso lo único en que quería contradecirles hoy: hemos percibido una euforia desbocada a raíz de la incompetencia de La Banda en el inicio de temporada. Hay una felicidad enorme por sus tropiezos ligueros, por verles perder 10 de los 30 puntos que han disputado, por su poca entrega, escasa solvencia y vulgar fútbol. Y vuelan los cohetes y corre el MDMA. Pero amigos, sentimos no acompañarles en su jolgorio. Ocurre que desde agosto ya acumulan dos nuevos títulos. Y este equipo, esta Banda, es la que ha ganado tres Copas de Europa en cuatro años: lograron dos consecutivas, hitos que no olió ni el mejor Barça de Guardiola, con Messi y un Xavi en su cumbre. Son los que ganaron aquella Champions en el último suspiro de córner, los que lograron otra jugando el Teresa Herrera, los que en la última tuvieron medio partido bueno. Éste de los Casemiros es, ha sido, un equipo que no ha convencido a nadie, que no lega nada, del que nadie se acordará fuera de la Meseta, pero que ha ganado muchísimo más de lo que le hubiera correspondido atendiendo a su calidad. Este Madrid es, ha sido, el vecino obeso y falto de higiene del séptimo que, a pesar de todo, encadena tres novias de la escudería de Victoria’s Secret. La vieja avara, miserable y rácana a quien le toca el Gordo de Navidad tres años seguidos para donar el dinero a una fundación ultracatólica acusada de todo tipo de barbaridades contra menores de edad. Un alarde de suerte tal que no queda sino horrorizarse y maldecir a los dioses por su existencia. Imaginen, como imagina servidora, que esta generación (Ramos, Marcelo, Modric, Kroos, Cristiano, Benzema) no volviera a ganar jamás, nunca, un solo título: no importaría. Están amortizadísimos. No tenían nivel para la cicatriz que dejan, han ganado muchísimo más de lo que les correspondía.

Con lo cual, lamentamos no compartir su entusiasmo, pero nos hace inmensamente más felices ver cómo andan nuestros chavales que cómo repta el Madrid.

PD. Disculparán que nuestro estado de ánimo no pueda ser mejor en estos días. Uno se pregunta si envueltos en esta barbarie institucional merece la pena seguir hablando de fútbol. Pero de algo tenemos que vivir y entendemos que estar entretenidos con movidas lúdicas es nuestra mísera contribución a la convivencia.

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