Neonuñismo

Clases de persona

25 febrero , 2020

Perpetrar lo perpetrado era posible tan sólo desde la cobardía, el rencor, el desprecio absoluto por el dinero gestionado y un desconocimiento oceánico de lo que son las redes sociales. Y más grave que todo lo ya expuesto: poner a una empresa a hablar mal de tus jugadores, de leyendas del club y por supuesto de opositores al presidente demuestra un espíritu profundamente antifutbolero. Supura prepotencia de clase, supura plutocracia, rezuma odio al ascensor social y amor por la desidia, la inquina y lo que vendría siendo la mierda.

Les diré qué tipo de persona es el futbolista de elite medio. Laxo en la moral, en la autocrítica, en el sentido de la realidad. Generoso en las relaciones extraconyugales, en los dispendios económicos estratosféricos, en la vagancia en general. Muy cercano en sus costumbres al mamífero básico cuadrúpedo, amigo de mirarse al espejo en posturas alfa, voluble, poco dado al control emocional y menos amigo del trabajo intelectual. Con todos sus defectos, el futbolista representa la metáfora exagerada de lo que podríamos llegar a ser todos con enormes cantidades de fama y dinero a una edad demasiado temprana. Nunca elegiríamos a un futbolista de elite para un canguro a un recién nacido.

Ay, alivio, los que llevan el club no fueron nunca futbolistas. Pero ocurre que la gente siniestra toma decisiones siniestras. El actual bucle de desastres ha alcanzado una velocidad tal que cada 15 días sale una nueva tropelía mayor que la anterior, y uno se pasa el día preguntándose si Bartomeu y sus lugartenientes aguantarán de verdad un día más sin dimitir y convocar elecciones, si de verdad no se les cae la cara de vergüenza, si en serio gestionarían sus empresas con la dejadez y revanchismo con que llevan esta entidad. Lo saben ustedes de sus empleos: los sitios donde el de más arriba es un hijo de mil putas, son lugares donde todos quieren ser unos hijos de mil putas (y sí, hay historión detrás de esto, otro día les cuento mi fugaz trayectoria en el periodismo televisivo). Y quien está arriba de todo en el Barça son Bartomeu, Rosell y Masferrer. Tres nombres idénticos en repercusión a los de Messi, Ronaldinho y Etoo o Messi, Neymar y Suárez. Los recitas y sabes que te puedes dar por jodido.

El fútbol, con todos sus defectos, con el peculiar material humano que constituyen los jugadores, existe para divertir a los pobres mortales. El fútbol, sean hippies conmigo, es un canto de amor. El Barça, ese club podrido, su cúpula del poder, ha nacido para hacer la guerra y diseminar el odio. En unas horas, Messi se enfrenta a la leyenda de Maradona en su misma catedral. Y con su juego dará aire y tiempo a los que perpetran en la oscuridad de sus despachos planes para joderle a él, a Guardiola, al difunto Cruyff, al fútbol y a todo lo mejor de este nuestro mundo. Nada nuevo: hay clases y clases de personas.

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