Cavernícola

Leo

10 septiembre , 2015

Aprovechando el parón de las selecciones he sido padre. Disculpen la brusquedad y las palabras malsonantes, pero así ha sido. Tras un embarazo de 41 semanas y un parto de 37 horas que convocó más esfuerzo del que conocerá el entrenador del Barça B en toda su existencia, al fondo de la cueva se hizo el belén.

Y uno sabe que hay cosas tan importantes que habría que revestirlas de una solemnidad que escapa al fútbol, pero no es culpa de este cavernícola que desde las imposibles ventanas de la segunda planta 2 de la Maternitat sólo se vea el Camp Nou, ni que el parto fuera a la hora de la Champions, como tampoco lo es que nos tocara compartir habitación con una discreta familia de ecuatorianos que acababa de traer al mundo un James.

-James, como el del Madrid –aclaró, feliz, el padre de la criatura. (Debo admitir que seguí con secreta satisfacción el empeño de las enfermeras por referirse al neonato con pronunciación inglesa, como si en Quito se interesaran más por Ascott que por el embrutecedor opio del pueblo. Añadiré también que mis tratos con esta silenciosa gente se complicaron con la irrupción del hermano mayor de James. De unos cinco años de edad, armado con una escopeta de juguete y una mirada inquietante que aparecía al otro lado de la cortina, respondía al nombre de Iker. Sabe Dios que no quise saber el nombre del resto de la familia: el patriarca debía ser el típico Florentino de Guayaquil y a la pobre madre, de carnes vencidas, no le quedaba ser sino Pitina. Había un tercer hijo; pretendí no reparar en su adolescente presencia pero tenía toda la cara de ser un formidable rematador de córners).

Al final de aquel día convulso, cuando el sueño reinaba y los más valientes roncaban, me quedé solo velando a un ser de tres kilos escasos que es hijo mío -cruje extrañado mi teclado al oírlo-. Su respiración subía y bajaba como una alegre y enloquecida mancha y debo confesarles que mientras miraba sus extremidades me vino a la cabeza para quedarse un sintagma maravilloso: pé do anjo. Así llamaban en Brasil a Marcelinho Carioca. Pie de ángel. Ocurre que el niño que yace ante mí en posición de púgil con la guardia alta apunta calzar por lo menos un 47.

Pensé, en la oscuridad de la noche, que una nueva alma se ha sumado al océano de personas, a la tormenta de egos y talentos y mezquindades. Viendo aquel pequeño cuerpo, agotado aún por el esfuerzo de venir al mundo, me pareció que es un mérito ilusionarse con un logro biológico tan modesto cuando como civilización hemos alcanzado unas cotas de injusticia y desvergüenza tan notables.

También pensé que quizás ahí está la gracia del asunto. En ilusionarse con el recién llegado como nos ilusionamos un día con Saviola; en creer que el nuevo día, el nuevo año o la nueva temporada nos traerán algo bueno. Y eso a sabiendas de que los lunes, cuando perdemos, son miserables. A sabiendas de que las interrupciones de La Coja nos joden la vida y que los goles a balón parado de Piqué son y serán una puta mierda. A sabiendas de que en Mordor no descansan y atentarán contra la razón, la justicia y el buen gusto mientras quede un sólo lagarto sobre la faz de la tierra. Pero ahí está el balón, que rueda, y esconde en su incierto destino todos los milagros y misterios. Y cuando pite el árbitro, nuevas patadas, agresiones si hay suerte, caños, alineaciones nefastas e inesperados golpes de suerte darán algo de color a nuestro día.

Con el nuevo día, mi móvil se colapsó de felicitaciones. Igual son estupideces de padre primerizo, pero les diré que percibí algo hermoso detrás de tantos whatsapps (y perdonen el inciso: aprovechen para actualizar muy fuerte y tanto como puedan la puta aplicación, no sea que se les colapse el móvil precisamente el día que hayan de ser padres). Percibí, les decía, un entusiasmo colectivo revigorizante. Una felicidad muy concreta y muy simple del bramido de un bebé que nos junta como tribu y nos recuerda que sólo lo nuevo puede cautivarnos de verdad y sólo los nuevos podrán arreglar este naufragio, porque para ellos, que son todo inocencia y grito, no hay nada imposible.

Puede que sean cosas del padre reciente, pero hay algo de redentor en el hecho del niño que nace. Seguro que defenderá bien el córner en que fallé y nos costó una copa. Seguro que no hará esa puta vaselina el día que pudimos ganar a los de tercero. Seguro que no escuchará la historia del día que fui el mejor jugador del mundo en un polideportivo con goteras en Bac de Roda, porque su propia gloria será mejor y más nítida: será la gloria de su tiempo.

Antes de acabar, permítanme que comparta una sospecha. Tal vez no les haya dicho el nombre de la criatura. O tal vez ustedes, habituales de este agujero, lo hayan sabido desde siempre.

18 Comentarios

  1. admin

    10 septiembre, 2015 at 0:22

    Y dicho lo cual y para que vean que sigo siendo el mismo ser amedrentado y catastrofista les diré que firmo a ciegas el empate en el Calderón.

  2. admin

    10 septiembre, 2015 at 8:11

    20 minutos dedicados al frente robinhista.

    http://as.com/videos/2015/09/08/portada/1441742484_041985.html

  3. clearform

    10 septiembre, 2015 at 10:06

    Fidel seguidor dels teus articles, tot i que mai no he comentat res. Moltes, moltes felicitats!

    • admin

      10 septiembre, 2015 at 17:01

      Casa meva, casa teva. Mil gràcies!

  4. Nuñito de la Calzada

    10 septiembre, 2015 at 13:27

    Cada dia més clar que ja no cola que sigues només la millor ploma del periodisme esportiu. Estàs ja opositant a millor ploma del periodisme a seques. Benvingut al grup dels patidors al quadrat: pares i culers.

    • admin

      10 septiembre, 2015 at 17:04

      Gràcies, soci. Exagerar és maco. Messi li’n va fotre cinc al Leverkusen, i si ens ho vam passar bé!

  5. Rodaballo

    10 septiembre, 2015 at 16:15

    Moltes i moltes felicitats, Don Albert.
    El nom és bonic.

    • admin

      10 septiembre, 2015 at 17:05

      Gràcies, cavernari. Com intueixes, és un homenatge a Tolstoi.

  6. Andrés

    10 septiembre, 2015 at 18:18

    Qué bonito te ha quedado el articulo, que sensibilidad. Desde que eres padre has cambiado…hasta que llegue el clásico y los cruces de la Champions. ..
    Enhorabuena primo!

    • admin

      10 septiembre, 2015 at 21:03

      Que no, que no. Que sigo siendo un zumbado y persona poco de fiar.

  7. Mon

    11 septiembre, 2015 at 11:47

    M’ encanta!!!

  8. Pablo

    12 septiembre, 2015 at 23:11

    Felicidades!
    Ser padre es lo mejor del mundo, como ser del Barça. Enhorabuena por tus artículos y por la web.

    • admin

      14 septiembre, 2015 at 12:35

      Muchas gracias!

  9. Joan De La Cosa

    14 septiembre, 2015 at 9:38

    Benvingut al Club de Patidors, si vostè pensava que havia patit amb el Barça, ara podrà descobrir un nou nivell en aquest joc.
    Benvingut al Club dels Gaudidors, si vostè creia que havia gaudit amb el Barça, ara podrà descobrir, també, un nou nivell en aquest joc.

    Moltes felicitats per la seva paternitat. Ser Pare i del Barça és el millor que hi ha. I si el fill li surt “futbolero” encara més…

    • admin

      14 septiembre, 2015 at 12:34

      Gràcies, soci!

  10. Desde los madriles

    16 septiembre, 2015 at 7:55

    Muchas felicidades Señor papa Albert. Que el nuevo Leo sea tocado por el talento o al menos por el sentido comun del gran Leo. Fuerte abrazo para todos y feliz año nuevo.