Actitud

Keep calm

3 marzo , 2013

Mi tarde no fue mejor que la suya. Cerveza y gintónics con sabor a veneno. La humillación de ver al segundo equipo de La Banda jugar tranquilo, sonriente y ganando ¡sin sudor! Sufrí el horror de ver que Thiago está verde, me planteé si algún día se sabrá que Mascherano, Piqué y Puyol eran en realidad infiltrados de Florentino para hundir nuestro ánimo.

Desde pequeños los barcelonistas hemos aprendido que nada hay más terrible que ver a la turba merengue celebrar un gol sobre el verde del Bernabéu. Desde niños tenemos pesadillas con delanteros de blanco impoluto que trotan sobre el pasto con los brazos levantados. De toda la vida sabemos que la derrota jamás es tan amarga como cuando llega a manos de El horror. Y siempre nos queda una certeza aún peor: que la siguiente debacle dolerá aún más. Y pasa lo de ayer.

Qué fin de semana, por Dios todopoderoso.

No me odien si a pesar de todo no irrumpo en un histérico hipar. No me odien si no me arranco las vestiduras ni cubro ni cara de ceniza. En esta cueva no somos compulsivos usuarios de información deportiva, pero sí acertamos a retener varias datos durante los meses anteriores:

-Que el nivel físico de los jugadores vive un momento bajo en enero y febrero.
-Que nuestra defensa es la peor de todos los grandes equipos de Europa y que concede ocasiones hasta contra el Granada o el Córdoba.
-Que nuestros mejores jugadores han ganado más de lo que nunca nadie soportó nunca.
-Que el líder de este vestuario está a seis husos horarios intentando salvar su salud.
-Que el mejor entrenador de la historia del club pidió hace sólo un año que se fulminara a ciertos jugadores que siguen ahí dentro.

No me odien si en estos momentos de pánico les digo que no, que la caída del equipo de Rijkaard no tuvo nada que ver con esto. También estuvimos ahí, ¿o ya no lo recuerdan? Cuando un vestuario se deja ir, es en las miserias domésticas de la Liga donde se nota. Cuando un vestuario se adocenta, lo normal es disimularlo en la Champions o en la Copa, ¿o es que no estuvieron ahí durante el pasado año? ¿O es que no han visto a La Banda de ahora?

No soy partidario de celebrar mañana mismo una rúa por nuestros campeones, no. Pero sí entiendo que este equipo aún nos hace disfrutar, que aún tiene a un puñado de los mejores jugadores que habremos visto cuando nos lleve el alzhéimer. Por otra parte, nunca creí que con Messi lo ganaríamos todo por siempre jamás; pensé que simplemente lo intentaríamos con buen fútbol y actitud.

Es legítimo dudar de esto último, cierto. Y es legítimo creer que este grupo no llega bien de cocción espiritual al tramo decisivo. Además está lo otro: ver a La Banda celebrando goles contra nosotros nos sitúa en el abismo de la salud mental. Pero llegados a este punto, con qué se quedan: ¿con oficiar un entierro y arrasar el club? A los que Guardiola nos curó de dramatismo e histeria nos queda la opción de mantener la calma y esperar a que los milagros del fútbol vuelvan a asomar en el horizonte. Así lo haremos mientras Busquets, Iniesta y La Bestia Parda vistan de azulgrana.

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