Mercato

Ajax, Cif y un estropajo

7 septiembre , 2017

«Que yo recordara, ese salón sólo se usaba en las grandes ocasiones. Ahora, el enorme televisor de mi padre estaba colocado en medio de la estancia, y había puesto enfrente dos de los grandes sillones de piel. Entre ellos una mesita llena de botellas, vasos, paquetes de tabaco de liar y ceniceros atestados. Pasé por delante y miré hacia el fondo del salón.

Delante del tresillo junto a la pared había prendas de ropa. Dos pantalones y una chaqueta, también algunos calzoncillos y calcetines. Olía fatal. Además, había botellas tiradas, paquetes de tabaco, panecillos secos y más basura. Caminé lentamente por la habitación. Había excrementos en el sofá, extendidos y en bolitas. Me incliné sobre las prendas. También estaban llenas de excrementos. En el suelo, el barniz había desaparecido, estaba corroído en grandes manchas irregulares.»

Karl Ove Knausgärd, La muerte del padre

El sobrecogedor espectáculo veraniego del Barça ha llegado a su fin. La junta, los de la foto, gente toda de muchísimo éxito en su vida profesional, ha conseguido cubrir de vergüenza a un club que no hace tanto era una referencia absoluta. La infamia es verdaderamente asombrosa: pierdes a tu segundo jugador más determinante y no sólo no aprovechas para reforzar las líneas olvidadas en el vertiginoso ciclo del Tridente, sino que consigues dar otro pasito atrás.

Se cierra el mercado con Semedo, a quien deseamos más suerte de la que tuvo su gemelo Aleix, Paulinho, de quien se dice que ya estaba fichado en marzo y causalmente es brasileño, Deulofeu, que en la sub 21 era la hostia ya en 1986, y Dembélé, un melón por abrir que desde luego no vale los 140 MILLONES DE EUROS que el Barça ha quemado por él. Conclusión: ni centrales, ni un lateral diestro que defienda, ni un centrocampista con talento que pueda dar oxígeno a Iniesta y Rakitic. El mérito es aún mayor porque sobraba la pasta. Y a todo ello se une la continuidad en el equipo de gente tóxica por desmotivada o falta de calidad. Para competir con la mejor Banda de la última década tenemos en el vestuario a Mascherano, a Vermaelen, a Arda, a André Gomes. Uno ve a los de la foto y comprende que Gaspart no llegó a estos niveles. Uno ve el panorama y se asombra de lo civilizada y pacífica que es la civilización culer para llegar a tragar con toda esta mierda.

En este rincón miope hemos anticipado la caída inminente de este régimen absurdo y nocivo y ya únicamente nos preguntamos qué dejarán. Y nos viene a la cabeza la imagen del hogar que se encuentran los hermanos Knausgärd tras el fallecimiento de su padre alcohólico, la suciedad, la peste, la vergüenza. Nos viene a la cabeza ese Messi, ese Busquets, ese Piqué, lo que queda de Iniesta, todos ellos mirándose en el vestuario con cara de funeral. Nos conmueve el pobre Valverde, toda una vida esperando para acabar siendo recibido así.

La descomposición en que ha sumido a la obra de guardiola el nuñismo es tal que costará meses, años, lavarla. En La muerte del padre, los dos hermanos hicieron lo único que podían: ponerse a limpiar, milímetro a milímetro, la degradación que les rodeaba. Uno piensa que la suciedad física puede declinar, pero la otra, la moral, es imborrable. Miren de nuevo las sonrisas de la foto. Miren a los artistas: autores de la destrucción del mejor equipo que se ha visto, ejecutores del aislamiento del mejor jugador de todos los tiempos en su madurez. Gente toda a la que le gusta el fútbol lo que a usted el piragüismo. Gente que ha comido los canapés, se ha visto prou afavorit en las fotos en el periódico, que ha obedecido a la mano derecha del que está en la cárcel siguiendo los preceptos del expresidente convicto, que ha llenado la parcela deportiva de la escasísima y lamentable gente que o bien les hicieron favores o bien estaban suficientemente posicionados contra Laporta, Cruyff o Guardiola. Y gente, reconozcamos la elegancia, que ha hecho todo ello sudándosela bastante fuerte todo el asunto, sin dramas ni mierdas, que para eso son clientes de banca privada i ja tenim una edat.

Cuando se sienta usted enfadado con el mundo, con el puto Barça, y espere usted una sangrante derrota que haga que todo reviente, sepa que no es ése el camino: usted, y los otros 15.000 huérfanos, y Messi, y Valverde, y los pobres Knausgärd, ya pueden todos hacerse con Cif para el baño, Cif para la cocina, Ajax para la limpieza general, Ajax limpiatodo, Ajax limpiacristales, lejía, jabón líquido, Mr. Muscle, limpiahornos, estropajos de acero, esponjas. Porque la misión que tenemos es limpiar toda esta mierda, empezando por la moción de censura y siguiendo por el grito y la impertinencia y el barcelonismo loco e insensato a favor de la treintena de tíos que hay en ese vestuario enfrentados a montones de equipos rivales y a sus propios dirigentes.

Lo alucinante del asunto es que podemos hacerlo ganando. Desde ahora hasta que se piren estos infames, cuando juegue Messi jugará él y su orgullo apaleado. Seguiremos estando con él; si todo le va en contra, con más razón. ¿Alguien se atreve a asegurar que no es capaz, rodeado de un puñado de tíos que nos llevaron a lo más alto, de ganar el sábado, de ganar entre semana? ¿Alguien se atreve a asegurar que no hay 20.000 tíos que vayan a firmar contra esta lamentable y nociva junta futbófoba en la moción de censura? ¿De verdad creen que La Bestia Parda no podrá cepillarse al Espanyol y al siguiente, y al otro? ¿Hay algún jugador, de ahora o de siempre, que les haya hecho más felices, que haya merecido su apoyo más que éste tío de 169 centímetros? En la última década nos acostumbramos a un Messi que era general de un ejército temible. Esta junta anticuler le ha convertido en forajido en jefe de un hatajo de bandidos. De nuevo, puede seguir ganando, así de grande es.

Queremos un altavoz, queremos una urna y sobre todo queremos un estropajo. Cojan un puto estropajo, hay mucho por hacer.

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