Balance

Las notas (II). El ocaso del mejor.

12 junio , 2013

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Ya no somos lo que fuimos. La superioridad abrumadora en la cocina del juego se ha esfumado en las grandes noches, salvo por aquella locura colectiva contra el Milan. Se ha echado en falta hasta a Keita, tan importante en el vestuario como anodino sobre el césped, y con eso está todo dicho. Ha faltado la fuerza y la osadía que tienen los mejores. Sería placentero culpar de todo ello a la ortopédica solución de poner a Sex a hacer de Iniesta, pero para qué engañarse. Señores, la abuela nos ha dado un susto, se ha caído, y se ha abierto la cabeza. Señores, cuidemos mucho de la abuela, mimémosla, que todos oímos, nítido, su tic-tac.

Busquets. 7. Sufrido. Resulta imposible hablar mal de alguien que nos llena los ojos en cada partido con su astucia, su sabiduría, su orgullo. Sergio, inventor del taichí con balón, ha vivido un auténtico calvario este año. Hay quien apunta que ello se ha debido a la necesidad de retrasarse demasiado para arropar a nuestros fraudulentos centrales. Su implicación sigue en aumento y se le oyó levantar la voz tras la remontada ante el Milan; desde aquí rezamos para que entre ya en el club de los capitanes por delante de los Moc-Lannister. Ésta ha sido posiblemente su temporada más discreta desde su llegada, ojalá sea también la que más le ha enseñado.

Song. 5. Creciente. Durante medio año nos ha parecido un nuevo horror made in Arsène, pero seamos honestos e imaginemos lo que supone para un mazas de 1,83 llegar de la Premier e intentar encajar en ese engranaje de reloj hecho de triangulaciones y espacios. Su final de temporada ha sido muy digno, es un jugador fuerte, que recupera mucho, sabe tratar el balón y hasta se incorpora con criterio. Puede que merezca más oportunidades, puede que nosotros merezcamos saber quién dijo de él que podía ser central.


Xavi. 6. Crepuscular. Contra el Milan tuvo su gran noche con dos asistencias de astro. Pero su año ha sido una pesadilla, con las lesiones, sin esa mínima frescura que le permitía ser antes el futbolista azulgrana que recorría más kilómetros. Les daré un dato: si miramos la suma de goles y asistencias desde que en la Eurocopa de 2008 se consagró como el mejor centrocampista del planeta, comprobamos cómo ha pasado de 35 (2008-09) a 20, 22 y 29 (la pasada campaña). Este año, su cosecha ha caído hasta los 16. A ello se une una cierta sensación de pérdida de mando sobre el césped que nos ha hecho recordar, snif, que hasta las mejores cosas de la vida se acaban algún día. Esperemos que sea consciente de ello y se dosifique en las dos temporadas a alto nivel que le quedan. 


Thiago. 5. Enigmático. Todos recordamos que la venta de De la Peña nos sumió en la desesperación en un primer momento y que pasamos a aplaudirla mucho antes de verle jugar a los hermanos-de-sangre-te-quiero-tío con un tal Tamudo. También sabemos que ni Xavi ni Iniesta mostraban su nivel con 22 años. Difícil asunto. Aunque fuera cierto que es un jugador que se arrastra en los entrenamientos, en este agujero siempre amaremos a los futbolistas que pisan la pelota, driblan a los rivales y arrancan con la furia que sólo le habíamos visto a Romario. Ojalá tenga otro año. Ojalá quiera otro año. Ojalá siga dejando obras de arte como ésta


Iniesta. 9. Líder. Su romance con el balón viene de lejos, pero lo de este año ha sido distinto. Andrés Iniesta, segundo mejor jugador del mundo en 2010 y tercero en 2012, ha dado esta temporada algo más. Se le ven los galones, los 29 añitos. Un profesional ejemplar que cada vez tiene menos inconveniente en dejar ante los micrófonos mensajes al resto del equipo. Sobre el césped se le ha visto seguro y ambicioso; incluso en los peores días, las ha pedido todas. A cada partido que pasa, minimiza un poco más a Zidane; en cada partido se las apaña para pintarnos una perfecta cara de asombro. Y por cierto, logra su mejor marca con 23 goles más asistencias.


Sex. 6. Sobrado. A Sex le sobra media temporada, la que va de septiembre a diciembre. Empezó el año con ambición, hinchándose a golear y asistir contra equipos de poca monta, algunos de sus mejores partidos tuvieron lugar en Vallecas y Riazor. Sus ganas de venganza nos entregaron al media punta con ojos venenosos que ya disfrutamos durante los tres meses que se dignó jugar en la 2011-2012. Y puede que tocara techo en el Pizjuán, con dos golazos y forzando la expulsión de Medel. A día de hoy, hasta en esta Caverna admitimos que esta Liga, la primera de su carrera, le pertenece. Pero a Sex le sobra media temporada y le sobra autocomplacencia. Le sobran las risas en los entrenamientos y prepotencia ante el mundo -qué difícil es encontrar a alguien como él, de quien absolutamente todo el mundo puede decir algo malo; ése parece ser su caso-. A Sex le sobra lentitud y le sobra creerse mejor que Iniesta, a quien llegó a desplazar al extremo en detrimento del juego de todo el equipo. Le sobran también los números: por segundo año consecutivo, es el mejor de cara a puerta por detrás de La Bestia Parda, aunque el año pasado sumó 33 goles más asistencias y éste se ha quedado en 28. A Sex le sobran las grandes citas, en las que fracasa invariablemente, y le sobra su amigo moc-moc, que le desaconsejará dejar la ciudad y aceptar alguno de los ofertones que tiene de Inglaterra en un año previo a Mundial, en el que todos los grandes deberían querer jugar. En definitiva, Sex le sobra al Barça, y seguramente, Sex se sobra a sí mismo.

Las chicas de la curva. S/C. Mitológicas. Sí, pensábamos referirnos aquí al tal Jonathan dos Santos y al tal Sergi Roberto. Pero sus casos tienen todos los ingredientes clásicos de una leyenda urbana. ¿Ustedes les han visto? No, señores, les ha visto el vecino del primo de un amigo. Vamos, que nadie les ha visto, joder. Siguen ahí, en la curva más cerrada de nuestra imaginación.

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