Héroes

Pelé: la medida del fútbol

8 enero , 2023

Hubo una generación que cuando vio a Pelé concluyó que nunca había habido cosa igual. Hizo sus sumas y sus restas, lo debatió, pero no había mucho que hablar: aquel negro feliz era dios. Su superioridad era tan exagerada, sus cambios de ritmo, su imaginación, regate y voracidad tales, que no había otro camino: esa generación le coronó como O Rei.

Y el fútbol pasa de padres a hijos y de tíos a sobrinos. Y es así como la juguetona palabra Pelé se inscribió en letras de oro en las cabezas de los que no le vieron nunca. Su leyenda en el Santos, su Mundial a los 17, las cacerías del 62 y el 66, la entronización de México 1970. Una seleçao como no se ha visto otra, tan buena que durante décadas no importó que horrores como Dunga fueran depositarios de aquel patrimonio: el mundo ama a la canarinha desde Pelé.

La unanimidad entorno a ese diez de los mil goles superó los obstáculos de la época: el fútbol no era televisado y las américas no eran otro continente, sino un planeta remoto. Y aun así, ese bisílabo ascendió al Olimpo y se convirtió en el patrón oro del juego más popular del mundo. Legiones de futuros cracks brasileños han sucumbido a la comparación, y miren que hemos visto superestrellas y genios únicos de la talla de Romário, Romário, el Ronaldo bueno, Rivaldo, Neymar. Nada: ni uno de ellos encontró asiento en la mesa que O Rei comparte con Di Stéfano, Cruyff, Maradona y Messi.

Y sí, está esa cuestión. ¿Mejor que Maradona? ¿Mejor que La Bestia? Va a gustos y no les aburriremos, pero sí parece indicado recordar que Menotti, que se ha gozado a Maradona y Messi, no tiene dudas acerca de quién es el mejor, no las tiene hoy, se entiende, y unge al «moreno»: «Fue el más grande, el mejor de todos los tiempos para mí».

Y en la antología de sus mil goles, un legado de joyas tremendas, con acciones hechas para excluir a la elite de sus compañeros de profesión (tú no sabes, tú no tienes ni puta idea) y hacer feliz a la afición (qué ha hecho este tío, no se puede jugar mejor), haciendo en los 50 lo que décadas después haría Messi: goles alucinantes dos veces por semana, goles que aún hoy recuerdan a Maradona y no a Quini, y ya me entienden ustedes.

Fue tan glorioso el fútbol que dejó que aún hoy se habla de sus no goles, y de los goles que habitan la leyenda (el 70% de sus partidos, se calcula, no fueron televisados), y cuentan las piedras que hubo dos en que hizo cuatro sombreros dentro del área antes de enchufar. Así de grande fue Pelé. Pregunte a su abuelo, pregunte a su padre: Pelé, por siempre jamás, la medida del fútbol.

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