Clásico

Agredir con balón

16 enero , 2023

Peinado maquineta, apodo cuñado, mirada bovina, cara de rape y cuerpo de peonza. Sumémosle un armario de proxeneta búlgaro y aderecémoslo con el recuerdo de Guardiola en un club envenenado por una década de bartorosellismo.

No era fácil, en verdad, la labor de Xavi y en los primeros cinco meses de temporada poco caviar nos dejó su fútbol: el ratito en Munich, el paseo por Anoeta y poco más. Por el camino, la eliminación de Champions gentileza de Piqué, semanas de sopor y un liderato en Liga al que poco crédito hemos dado a pesar de haber encajado sólo seis goles en toda una vuelta.

Hasta que llegó el Madrid en la Supercopa.

Hay horaymedias que valen por meses de masticar arena y hay ronditos que nos reconcilian con nuestro paladar. Ver a Busquets en modo Théoden y a La Banda desquiciada sin oler balón ha sido un pequeño premio para los que apostaron en verano por hipotecar el club, porque la irrelevancia no era una opción con ese escudo en el pecho, y para los que creyeron en el plan de Xavi, porque a pesar del embalaje que Dios le dio, sigue siendo el mejor centrocampista de nuestra vida, e igual lo lógico era que no resultara un completo retrasado, igual lo normal es que tuviera amor por nuestro fútbol.

Y ya vieron a Modric en combusión súbita, a Camavinga persiguiendo sombras y a Kroos, pobre Kroos, que Pedri le hizo una así, a cámara lenta, a que parezco lento y desnutrío, a que sí, rubiales, ¡guapo, bigardo, olé la Mercedes!, pues ya te he meado el calcetín. También vimos, tras mucho rebuscar, a ese ídolo, a ese mito, a ese presunto mejor centrocampista del planeta, a don Fede Valverde, referente de un Madrí que juega como en los 80, abrigadito en su área y a tirar pedradas a sus trotones, por la izquierda con todo el talento del mundo, por la derecha pues no sé sabe muy bien a qué juega, pero va con ese uruguayo ganador de líneas de fondo, ese facedor de pepinos, qué pena y qué lástima tanto derroche para nada entender.

Las conclusiones son obvias. En primer lugar, y siempre que Pintus no pacte de nuevo con Satán, el hecho biológico juega a nuestro favor. En segundo lugar el hambre de los estómagos es toda nuestra, recuerden de qué Monegros salimos. Pero lo mejor, lo principal, es que el equipo llamado Barça no ha olvidado qué era el Barça. Y eso evoca placer y evoca victorias. ¿Llegamos a dudar del proyecto? ¿Creímos que ya seríamos por siempre jamás una puta mierda? Bueno, no todos. Algunos recordaban que el cruyffismo tocó techo hace una década larga. El director de juego de aquella maravilla soltó una frase maravillosa que lo explicaba todo: «Hay que agredir deportivamente al rival, hay que agredirle con balón». La frase explica al detalle el partido de ayer. La frase, recuerdan bien, la dijo un tal Xavi.

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