Liga

El Clásico desnudo

24 octubre , 2020

Entreguemos el partido de nuestra vida al covid y será como dejarlo en las inmisericordes manos de Marie Kondo y Bea Johnson. Tirarán lo superfluo, lo que contamina, lo ya olvidado, lo que no alarga la vida del planeta, lo dejarán en las mismas bragas. Y sorpresa: las bragas, sin fantasía, ni color, seguirán molando.

El Clásico de octubre del 2020 será recordado porque no tenía ni medio lazo, ni transparencia, ni marca, ni jaleo. Él, en su misma desnudez. Con lo básico: ¿qué es lo básico? Un ring vacío, arrasado por la pandemia. Un rival feísta, ganador y pegón, que tiene sus estandartes en Pelemiro, Peleverde y don Sergio Ramos, un futbolista que ha consagrado más hostias que todo el clero de la Edad Media y que ha convertido sus múltiples y frustradas agresiones ya en género cinematográfico. He ahí el Tridente blanco, he ahí el campeón, he ahí el club nacido parido y consagrado al arte del ganar jugando mal, escandalizando a las musas y violentando los límites de la potra.

Falta un tercer elemento. El del genio que quiere hacer justicia. Leo Messi, La Bestia Parda, el jugador de nunca jamás, tiene hoy un 3 en 1 maravilloso. Durante una hora y media olvidará todos sus demonios, para perseguirles sobre el césped. Tendrá ahí al nuñismo talenticida, a un régimen que se arrastra pero que quiere aplazar el levantamiento de alfombras. Tendrá a Ramos, sabido es, combate desigual y de desenlace conocido. Y comparecerá también la Ley de Vida, la que le susurra que su tiempo se marchó, que ya pasaron Deco,  Pinto y Suárez, que puede ser el último.

Dejen que ruede el balón. Asómbrense ante el despliegue físico y violento de los Pelemiros. Contemplen el escudo circular que fue la cara B del aguilucho. Y miren al genio que quiere restituir el orden, hacer justicia, acallar a la turba anafabeta que le increpó. A pesar del cemento de las gradas, no hay más Clásico que eso. Nunca sabemos cuánto tiempo más podremos imponer ya el viejo e infalible lema: La Bestia juega y gana.

5 Comentarios

  1. admin

    24 octubre, 2020 at 9:41

    Queda tiempo para un nuevo ridículo de la Bruja Cavernaria: 3-0.

  2. César Balseyro

    24 octubre, 2020 at 13:26

    Ya me extrañaba a mí que fueras capaz de ceñirte a la desnudez esencial. Tenías que adornarlo con el lazo del 3-0. ¿ Ya no te atreves con la manita? Te curas en salud, sueños comedidos de audacia escarmentada. Al menos ya no pides auxilio a mamá como antes del 2-8. Parece que las hostias, no las consagradas por el macarrón gallo con huevo, te han hecho madurar. Enfrentarte al Mal siempre hace que recuperes tu desparpajo insolente. Pero tu monoteísmo incurable sigue sin dejarte ver a Piqué, también él tiene ganas de venganza. Su doctrina declarada: los jugadores tenemos que salirnos del campo cuando los que deberían mandar, no lo hacen. Error de concepto: el problema del tándem Rosell&Bartomeu, no ha sido el vacío de poder. Todo lo contrario, ha habido un abuso de poder, excesivamente maligno para nuestro Barça. ¿Poder blanco infiltrado como blaugrana? Si así fuera, nadie podría demostrarlo con pruebas fehacientes. Lo que sí sabemos es que si “Florencio Ruiperez” hubiera contratado a dos de los suyos, no lo habrían hecho mejor que éstos dos que hemos padecido. Por eso un clásico, por muy pandémico que sea, siempre es una ocasión especial para vengarnos en justicia.

    • César Balseyro

      24 octubre, 2020 at 17:10

      O para acumular más mala hostia, si encima perdemos. Es lo que dice mi niño culé, siempre rencoroso y vengativo. Mi conciencia adulta dice que en la actual coyuntura, cuando peor mejor.

      • César Balseyro

        25 octubre, 2020 at 23:20

        Y ya que hablas de desnudez Albert, no estaría de más destapar algunas de mis vergüenzas.
        No hace falta ser un experto en física cuántica para saber que lo que se mide depende del observador. ¿ Alguien creyó alguna vez que el VAR iba a ser sólo ciencia objetiva sin interés partidista? La justicia ecuánime es incompatible con las pasiones futboleras. Son juegos de poder, y punto. La ética sobra, no cabe dentro del campo. ¿ Llorar porque el árbitro nos pite un penalti?, ¿ que no lo habría visto en el área blanca? Vaya jilipollez. Esas partidas se juegan en los despachos, mucho antes de los partidos, donde se establecen los límites que han de salvaguardar los intereses del club. Y en esa liga quien debería dar la cara por nosotros, se ausenta. ¿Que porqué en ciertas esferas no tenemos poder para enfrentarnos al Mal blanco?
        El viejo imperio colonial se hizo inteligente y mutó en el neocolonialismo. Ocupar un territorio con tropas era muy caro. Mejor gobernarles con multinacionales que explotan sus recursos y con parte de esos beneficios ponemos y quitamos gobiernos sometidos a nuestros intereses. Esa estrategia de dominar desde dentro en vez de invadir desde fuera, ya la habían inventado 15 siglos antes y se llamó Caballo de Troya. Quien quiera entender, que entienda.
        A veces, ni siquiera hace falta ningún enemigo externo que nos manipule para elegir a una directiva nefasta. Nuestro propio inconsciente nos traiciona, nos acompleja y empequeñece, nos rendimos antes de luchar y cada culé se viste de blanco. Y al mirarnos al espejo contemplamos el horror, nos odiamos aún más, y no levantamos cabeza, y le entregamos en bandeja al Mal su recochineo sádico.
        Éstos y otros tormentos, son los que genera en mi alma culé, perder ante nuestro eterno rival que acaba de chulearnos en nuestro propio campo, en un clásico tan desnudo que parecía no tener público. Lo tenía, pero en una grada fantasmagórica. Allí estábamos Horny, en un limbo sin presencia física, donde parecíamos condenados a purgar una culpa ajena. Así vivimos algunos esta tragedia dantesca, arrostrando nuestro destino y anhelando una venganza aún más potente. Mientras, otros se hacen selfies y fingen sentir la derrota. Como mi conciencia adulta, que con frialdad calculada, insiste en educarme y hacerme creer que cuanto peor mejor, más probabilidades tendremos de erradicar los males que maltratan a nuestro Barça.
        Pero no me lo acabo de creer. Veo lo que ocurre con nuestra pandemia, y veo a un gobierno negligente que va a chocar el barco contra un enorme iceberg y sólo se le ocurre decir que miremos para otro lado y que si nos estrellamos ya vendrán otros a rescatarnos, y eso no hace que la gente quiera cambios radicales. Ahí siguen, como los curetas, dándonos sermones dominicales. El sufrimiento sólo enseña a bajar el listón, a conformarte cada vez con menos. Así que necesitamos grandes triunfos, especialmente en la Champions. Visca el Barça!

        • César Balseyro

          27 octubre, 2020 at 21:53

          Y entretanto la gran victoria de echar a esta panda de ineptos que han dirigido el club.¡Por fín! ¡Ya era hora! ¡Eureka! Después de muchas tribulaciones, incluyendo la última puñalada trapera del Mal en nuestro estadio.
          Como un solo Brave Heart hemos abierto un boquete en su gran muralla y la estamos asaltando. Ahora hace falta la estocada final. Que los que conocéis los apellidos de todos los nuñistas, los conocidos y los que aparezcan disfrazados de reformistas, sepáis desenmascararlos a tiempo. Porque como vuelvan a infiltrarnos a otro de los suyos en la presidencia del Barça, seré yo el que dimitiré como aficionado. Ya puede soltar mi niño culé todos los berrinches que quiera. Sería masoquismo puro y duro, y por ahí no voy a pasar. Va en muy en serio Albert. Por contra, si ocupa el cargo alguien con ganas de cambiar las cosas, de levantar la mierda de las alfombras, de cortar tentáculos del pulpo blanco y de darle a “Florencio Ruiperez” en los morros, entonces a muerte con él. Visca nuestro verdadero Barça!

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