Derrota

La mejor derrota del mundo

11 diciembre , 2023

Repasen sus hemerotecas, revuelvan en los archivos, busquen en sus dietarios sentimentales y confírmennos el dato: no se conoce derrota por 2-4 en casa que te descuelga de la Liga que haya dolido menos. A riesgo de aparecer como un maestro zen en plena iluminación o un adicto en pleno fentanilazo, recordemos de dónde veníamos: de un octubre y noviembre espantoso, horripilante, con momentos del peor fútbol en décadas. El partido ante el Shaktar, de eso hablo. La ortopedia y frustración y falta de belleza del 2-1 al Alavés. Habíamos convenido que tras ganar la última Liga, en ésta éramos favoritísimos pero que el reto era otro: el reto era jugar a algo. Ahí andamos.

El Barça cerró ayer el partido con 31 chuts, por 15 el flamante líder de Primera. El Barça, que le chutó una vez al Shaktar, le chutó 31 veces al Girona. Lo hizo combinando, tocando, encontrando a Gündogan y Pedri, por dentro, por fuera. Lo hizo demostrando que Lewandowski es ya una suerte infernal, crepuscular y decadente de Dembélé y que el cambio de Busquets a De Jong es la mayor devaluación vista desde que en pocos meses dejamos de ver a Messi por la derecha para encontrar al bueno de Ilias Akhomach. ¿Quieren saber cuánto tiempo tardará el Barça en parecer un equipo adulto? Pregúntense por el crédito que le queda a Fraudie De Jong, nulo en ataque, calamitoso en defensa, hercúlero en la tarea de ralentizar todos los ataques y de correr enloquecidamente en defensa.

Dijo Xavi tras el partido que éste es el camino, que en los equipos en construcción se dan pasos atrás. No puede tener más razón, ni peor prensa. Hace 15 días se le daba por muerto; sobrevivió a un buen Oporto con una notable segunda parte, fundió al Atlético en un gran partido, y ayer tocó el pasito atrás. Pero la derrota llegó ayer en las áreas (sin puntería arriba, horripilantes abajo), lo que nos devuelve al hilo sentimental de lo que ha sido tradicionalmente el Barça hasta que el pasado año engendramos la imprescindible y de obligado olvido Liga del 1-0. El Barça de siempre era esto, un equipo que juega y ataca y que defiende lamentablemente.

La satisfacción de la derrota llega también por la impresión de estar asistiendo a algo histórico. Este Girona, que juega impresionante, que jugó la baza de Miguel metiéndose una y otra vez a la espalda de Raphinha, donde todos tocan y se mueven, dio un recital, resistió en su área -y algunos nos alegramos enormemente por Eric, no puede haber central con más ADN Barça- y no tuvo vértigo arriba. Y ahora que ya estamos en la jornada 16, a uno le viene a la cabeza que igual lo del Leicester empezó igual, con incredulidad y sonrisas, hasta que en algún momento aquel caballo andaba ya tan desbocado que no podía sino ganar, para asombro del planeta todo. ¿Y si alcanzan?

Les diré cómo lo vemos en este agujero de patológico optimismo: el Barça está despegando al fin (tarde, sí, hablen con el ejército de enfermeras de Pedri), llegará a enero lanzado y a primavera como favorito. Pero, ¿y si al final ganara el Girona, y si no levantamos esta brecha de siete puntos? Pues serían dos años seguidos de los Carvajales del Tito Flo sin ganar la Liga y en este nuestro rincón, tota pedra fa paret y no hace falta mucha excusa para montar una buena juerga. Por lo pronto, celebramos lo de ayer. Ante un equipazo, el Barça pareció el Barça, el Barça pudo ganar 6-5, y e Barça palmó después de hora y media de diversión.

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